Historia del Colegio El 26 de enero de 1976 surge, junto a las escuelas de Trelew y Comodoro Rivadavia, la Escuela Provincial de Magisterio Nº 13.

El objetivo de su creación era la formación de nuevos docentes para satisfacer la demanda educativa, sobre todo en las zonas rurales. El primer período lectivo se inicia con una división de 4to. Año desarrollando sus actividades en el edificio de la Escuela Provincial Nº 24 ,bajo la dirección de Alfredo Sánchez, quien asume el 1º de marzo de 1976 y deja el cargo pocos días después para ejercer como supervisor.

El 27 de marzo toma el cargo de director Juan Croce, hasta febrero de 1977, fecha en la que muere en un accidente. A partir de entonces, la directora de la Escuela de Formación Docente Nº 13 va a ser la señora Berta Calderón de Anselmo, quien durará en el cargo hasta 1988, cuando asume como supervisora.

Sin dudas, Berta Calderón de Anselmo o “Cuqui” Anselmo -como la llaman cariñosamente-, dejó su sello en esta escuela, en esos diez años de trabajo tenaz y comprometido en la tarea de formar maestros. Es por eso que recurrimos a sus recuerdos, para poder meternos en la historia de la 13 por la puerta de la nostalgia, del cariño con que ella evoca aquellos años. Ella comenta sobre los alumnos de aquellos primeros años que “…eran alumnos muy particulares, sobre todo porque habían elegido ser docentes e ingresaron en el `76 y ´77 en lo que se llamó Plan de Transición.

Venían de otras escuelas con la decisión muy clara de que querían ser docentes y de que querían esa posibilidad de, en poco tiempo, obtener el título y trabajar. Básicamente elegían la carrera con objetivo laboral, nadie lo hacía para después irse a estudiar…” Recuerda también que se vivía un ambiente de mucho trabajo y creatividad a pesar del contexto político en el que comienza a funcionar la escuela. Nos cuenta una anécdota protagonizada por estos alumnos en pleno conflicto con Chile, cuando por radio cuestionaron que el hospital no atendiera a los pobladores de Futaleufú: “…me vino a ver el Delegado de Área de Frontera a ver por qué yo había permitido que los alumnos tuvieran ese espacio y esa apertura y de alguna manera esa falta de tutela… vino y me retó… que cómo no controlé que dijeran algo así.. .y, obviamente, me llamaron la atención desde Rawson…”

La presencia del ejército en los actos escolares es un hecho que todos los que vivieron en Esquel en esos años recuerdan. Las exigencias en el vestir, sobre todo en los actos, se pueden ver en las fotografías tomadas en estos eventos en el patio de la escuela . Todos los alumnos debían vestir pantalón azul o negro , zapatos, polera o remera blanca y riguroso guardapolvo. En todas las fotos aparecen algunos miembros del ejército o de gendarmería: “…siempre íbamos como cuerpiándola , pero la estructura y el contexto histórico nos ponían límites y nos condicionaba permanentemente. Pero dentro de esa estructura tan formal tratábamos de encontrar espacios, aunque los lineamientos eran fuertes, claros, eran muy fijos, muy determinados y bastante verticalista… y estábamos dentro de ese sistema…el ejército era una parte muy importante de la comunidad y muy definitiva de la comunidad y los teníamos sí o sí que incorporar en los actos escolares…” Si bien uno de los objetivos de la creación de esta institución había sido la de formar docentes para cubrir la demanda en el interior de la provincia, esto no resultó tan fácil ya que la mayoría de los alumnos que ingresaban eran de clase media de Esquel, sobre todo chicas, a las que por la edad, las dificultades que significaba el traslado hacia las zonas rurales y la distancia de la familia que esto implicaba, no les resultaba para nada atractiva la idea.

A pesar de esto , sí hubo quienes vinieron del interior a formarse como docentes y un alto porcentaje de estos alumnos regresaron a sus lugares de origen .Esto fue posible gracias a la coordinación con la Casa Estudiantil que permitía que los alumnos residieran en la ciudad el tiempo que duraran los estudios. Como lo explicaba la Sra. Berta Calderón, el Plan de transición implicaba el ingreso de un 4to. año en el `76, en el `77 4to; 5to y un primer año, y así sucesivamente hasta completar todos los cursos. La primera cuestión a resolver fue la del lugar donde funcionaría la escuela. Eran apenas alrededor de veinte alumnos, pero no había edificio disponible que pudiera cumplir con los requerimientos específicos de una escuela con estos objetivos. Fue necesario adaptarse y contar con la voluntad y el compromiso de toda la comunidad educativa. Así fue que comienza el desafío de adaptar algunos espacios de la escuela 24 , a las necesidades de esta nueva institución . Su directora recuerda con cierta nostalgia esos primeros años: “…andábamos como parias…primero comenzó funcionando en la escuela 24. Teníamos los camarines, esas eran nuestras aulas y la mapoteca era la sala de dirección, secretaría, preceptoría, lugar de los ordenanzas, personal operativo, todo lo que se imaginaran…un sucucho y al año siguiente nos dieron un aula…”

Después de mucho insistir ,ya en el año 1979, logran que les construyan un lugar propio pero de todos modos precario y provisorio, en lo que es hoy el patio de la escuela 179: “con tanto trabajo de todos , logramos que con las gamelas de VIALCO, nos armaran la escuela en el barrio Malvinas…era un chorizo largo , prefabricado, pero nuestro….nos pareció increíble …ahí sí teníamos un espacio de dirección , secretaría, nos acomodamos en algo que se parecía más a la disponibilidad de una escuela…”

Era una escuela realmente inflamable, toda de madera, en un momento histórico inflamable, así que algunos supervisores , lejos de funcionar como un apoyo pedagógico, incursionaban en prácticas que pudieran resultar efectivas a la hora de un siniestro . Así lo ilustra Cuqui Anselmo con una sonrisa: “…teníamos un supervisor muy jodido…venía desde Rawson. Era un director de escuela técnica y lo transformaron en supervisor…y fue uno de los que nos impuso, es más, se ocupó personalmente de que armáramos un simulacro de incendio, con toda la bamboya propia de un simulacro, …saltar por la ventana…con el silbato , y teníamos que saltar!!! y los bomberos que vinieron …eso fue desde supervisión lo más significativo que nos tocó , pedagógicamente nada…se ocupaba estrictamente de lo administrativo…todo lo pedagógico dependía absolutamente de nosotros…”

Es en ese nuevo espacio donde comienza a funcionar el Departamento de Aplicación, articulado con la escuela de formación docente, donde se realizaban las prácticas de ensayo, para alcanzar el principal objetivo: la formación integral de un docente listo para enfrentar la tarea .La residencia se realizaba fuera del Departamento de Aplicación , en escuelas primarias comunes. El Departamento de Aplicación estaba también bajo la dirección de “Cuqui Anselmo”, pero contaba además con una regente que tenía la responsabilidad inmediata sobre los docentes y alumnos que lo conformaban. Era realmente un desafío. El trabajo para la formación de un docente en tan poco tiempo -dos años al principio y cinco después- hacía imprescindible que todos estuvieran concientes de la tarea que había por delante sabiendo que trabajaban con adolescentes y que no todos tenían la convicción de aquellos que , habiendo elegido la docencia , ingresaron en los dos primeros años en el marco del Plan de Transición . Para el logro de este máximo objetivo, contaban con cargos rentados que se ejercían en diferentes áreas y en forma coordinada: jefaturas de departamento, profesores orientadores, asesor pedagógico, médico escolar, profesores , ayudantes técnicos de trabajos prácticos(ATTP) y maestros especiales de práctica (MEP) Así lo recuerda Cuqui: “…era todo un desafío …armar en plena inmadurez un ser maduro y docente…teníamos un gran equipo y realmente funcionábamos como equipo…una coordinación permanente y una jefa de preceptoras muy involucrada …la inolvidable Magdalena Lendich, era La jefa de preceptores”. Cuando recuerda a la jefa de preceptores, pone un particular énfasis en sus características , muy acordes al contexto histórico en el que desenvuelve sus actividades la escuela y al concepto de disciplina de la época ,pero también resaltando la relación personal que Magdalena lograba con las alumnas a partir del afecto y el respeto: “…Magdalena era muy para la época…sin perder dentro de su estructura y su formalidad y de su corrección extrema, el trato afectivo con los chicos …los chicos sabían que ella los quería…”

Allí funcionó entonces la escuela hasta que el crecimiento de la matrícula obligó a pensar en un nuevo espacio. La provincia ante la imposibilidad de construir un edificio propio, propició el traslado a la escuela Politécnica. Es así, como en el año 1981, comparten el edificio la Escuela Nº13 y la Escuela Politécnica. Los protagonistas de este período recuerdan las dificultades que traía el hecho de compartir los espacios, los conflictos que se generaban entre el personal de una y otra institución y cómo otra vez, todos, padres , alumnos , profesores, personal administrativo y operativo muestran el compromiso con la escuela y se ponen codo a codo a luchar por un objetivo común : conseguir un lugar propio. Así fue como toda la comunidad educativa de la Escuela de Formación docente Nº13, se manifestó en las calles de Esquel con el propósito decidido de exigir lo que por tanto tiempo se le negó: una casa propia: “…entonces una mañana, en un momento nos organizamos ,con los alumnos , los docentes, los padres, salimos de la escuela, agarramos la Avenida Alvear en contramano, Marta Sarquís y yo adelante y nos vinimos a la Municipalidad a plantear que realmente no daba para más…” En ese momento se estaba construyendo el edificio de la actual escuela 200 , destinada a una escuela primaria. La presión popular parece haber cambiado el rumbo de los acontecimientos ya que se les habilitó dicho edificio donde la escuela 13 comienza una nueva etapa. Estamos hablando ya del año 1987.

Desde la vuelta a la democracia, la escuela, que ya generaba un movimiento intelectual y comunitario interesante, comienza a abrirse más aún, generando nuevos espacios de convivencia para la comunidad escolar. Se crean las ORI (Olimpíadas Recreativas Internas), que consistían en actividades deportivas, recreativas y culturales. Cuentan que se juntaban los domingos, padres, alumnos y profesores, para jugar, participar en todos los eventos y compartir alguna comida. Además se sumaban a los talleres que ya funcionaban como el de teatro, otros como el de deportes y recreación y el de campamentismo en los que los chicos tuvieron la posibilidad de viajar a distintas partes del país. Todos los años eran propuestos diferentes talleres, no solo desde dentro de la escuela sino también de gente de afuera, que eran analizados por el Consejo Consultivo y se ponían en funcionamiento. Dentro del proyecto institucional aparecen como innovadoras algunas actividades institucionales como la de la autodisciplina cuya implementación era favorecida por la intervención de los profesores orientadores y los asesores pedagógicos, y el Plan Institucional de Estudio Dirigido a cargo de profesores de estudio dirigido, destinado a enseñar diferentes técnicas de estudio. Señala la Sra. Anselmo que: “dirigido, en el sentido sobre todo de que el alumno dispusiera de herramientas para estudiar…pautas para poder enfrentarse a los textos y poder resolverlos, que se ensayaban y se estudiaban .El alumno sabía qué hacer con un libro…”

En el año 1988 la Sra. Berta Calderón de Anselmo, pasa a ser supervisora .A partir de ese momento, la escuela atraviesa un período de transición y se suceden varias gestiones (Marta Sarquís , Juana de Elena, Eduardo Gaudiano). En 1989 asume la dirección de la escuela la señora Silva Álvarez de Torres, y a partir de su gestión cambia notoriamente el perfil institucional.

En el año 1992 se despide a la última promoción de docentes y la escuela pasa a tener la modalidad de Bachillerato con orientación docente y luego con orientación en computación. La prensa gráfica del momento da muestra del afecto de la comunidad hacia esta institución formadora de docentes y la nostalgia con la que se recuerdan todos aquellos años de luchas y satisfacciones de todos los que fueron parte. Es la señora Silvia Torres quien continúa las gestiones para conseguir el tan ansiado edificio propio. Para este momento la matrícula era de más de setecientos alumnos y se hacía imperiosa la construcción de un edificio que cumpliera con los requerimientos de la institución. Los periódicos locales comienzan a hacerse eco de los debates que se dan en torno a este tema y reflejan las distintas opiniones vertidas por los sectores involucrados. Las discusiones giran en torno, sobre todo, al lugar de emplazamiento de la escuela y deben realizarse numerosas reuniones en las que participan diversos sectores de la comunidad – Ministerio, Supervisión, Municipalidad, Juntas Vecinales, padres, alumnos – con disímiles criterios. Finalmente los titulares dirán: ”La escuela 713 se construirá en el barrio Malvinas “afirmó Albertella. (EL CHUBUT, 13 de abril de 2000).

Definitivamente se estableció que el lugar más propicio con el que se contaba era el predio ubicado en el barrio Malvinas, por lo que en breve se inició la construcción de la obra. En marzo del 2003 el Colegio 713 tuvo por fin su propia casa fruto de la constancia y el trabajo incansable de todos aquellos que le dieron parte de su vida en la noble tarea de formar por treinta años a los jóvenes de Esquel.

Hoy el Colegio 713 cuenta con 750 alumnos y esta abocada a la formación de alumnos dos modalidades: Humanidades y Ciencias Sociales y Bienes y Servicios esta última le imprime un perfil técnico por el cual somos actualmente reconocidos como institución.

Ana Maria Del Moro